En una Patagonia áspera y a la vez paradisíaca, Leandro se enfrenta a una pregunta tan íntima como universal: ¿es posible imaginar un futuro luminoso cuando todo parece encaminarse hacia la ruina? El presente resulta inspirador, mientras se entrelaza con memorias filmadas en Super 8mm durante los años 60 y 70, en la misma locación, como si el pasado aún latiera entre las piedras, bosques y paredes de madera, abriendo una grieta entre lo personal y lo mítico.